Inteligencia EmocionalInteligencia Emocional
El Poder de La Mente
                                                 

Inteligencia Emocional, 8



La inteligencia es la que nos permite ir encontrando caminos cuando vamos por la vida hacia lo desconocido.

Podría definirse como la especial disposición para encontrarle solución a los problemas.

Pero es también la facultad de producir, con las ideas de que dispone, nuevas ideas, que a su vez multiplican la posibilidad de producir otras ideas, indefinidamente.

La inteligencia que encuentra soluciones para los problemas es la misma que crea las obras del pensamiento.

Crear una obra y resolver un problema es inventar nuevas ideas.

Se inventan nuevas ideas relacionando las que ya se poseen.

No hay ningún pensamiento que no provenga de otro.

La palabra "inteligencia" proviene del latín intelligentia, "entre-ligare", unir, unir de nuevo, es decir, relacionar.

La inteligencia es una aptitud.

¿Aptitud para qué?

Aptitud para encontrar relaciones y para relacionar.

Es la facultad de relacionar pensamientos para producir pensamientos nuevos. Inteligencia es la capacidad de entender.

¿Entender qué?

Relaciones.

Las que existen entre una cosa y las otras, y las que pueden llegara existir.

Siendo así, será más inteligente aquel que tenga una mayor facilidad para detectar relaciones y para relacionar.

¿Cómo se puede contribuir entonces ala mayor inteligencia de una persona? Facilitándole la manera de establecer relaciones.

Todo es relación

Y todo tiene relación con todo.

Todos los seres, es decir, todas las cosas a las que se les pueda atribuirla noción de ser, están relacionadas, porque siempre hay al menos una idea

Que les es común: todas son.

La materia no es otra cosa que relación.

Con las mismas partículas elementales se forman todos los cuerpos del mundo visible, lo que varía es la "relación" existente entre ellas.

Lo que en realidad buscaban los alquimistas, aunque no lo supieran, era un Medio de Relación que les permitiera la transmutación de las cosas.

Y ese sueño de los alquimistas está siendo realizado por la ciencia, hasta el punto de que nos será posible crear cualquier materia nueva, mediante cambios en la relación de las partículas elementales.

La relación produce algo más que lo contenido en los elementos relacionados. El uno siempre es dos.

La unidad es la unidad, pero al mismo tiempo es la unidad relacionada con ella misma y la unidad relacionada con su entorno, que es parte constitutiva de ella misma. Cuando tengo dos, ya tengo todos los números.

Pintar no es otra cosa que relacionar formas y colores.

Componer música, relacionar sensaciones auditivas.

Y toda la música del mundo se ha escrito con siete sonidos.

Escribir, relacionar palabras y significados.

Toda palabra es metáfora.

Y toda metáfora, una relación nueva.

Por eso, toda palabra es la expresión de un acto de magia.

Las palabras corrientes son metáforas que por el uso han dejado de serlo.

Y allí están, en el diccionario, quietas, inmóviles, como un pájaro dormido a la orilla del camino, a la espera de un mago que se detenga, se incline ante él, lo tome entre las manos y le comunique aliento de nueva vida, para volar de nuevo.

Todo cuanto existe es metáfora.

El universo entero es una gran metáfora.

Y el hombre, la metáfora maestra de Dios.

No se escribe nada nuevo; siempre es lo mismo, que, al relacionarlo de manera diferente, es nuevo.

No hay que buscar cosas nuevas, que sería imposible encontrar, porque no existen. Lo que hay que encontrar son nuevas relaciones entre las cosas que ya conocemos. Tanto descubrir como innovar no es sino relacionar dos situaciones por primera vez. Estamos relacionando constantemente.

Relacionar, relacionar, relacionar.... relacionar todas las cosas en las que se piense, y todas aquellas en las que se puede pensar.

Se ha dicho que "pensar es recordar".

Por ese camino también llegamos ala afirmación de que pensar es relacionar.

La memoria no consiste, como se cree generalmente, en traer al presente pensamientos archivados en nuestro cerebro como si se tratara de entes individuales con existencia propia, debidamente dispuestos en una especie de estantes, de los cuales se toman para utilizarlos en el momento oportuno.

Cada recuerdo surge de la correspondiente conexión entre circuitos neurónicos. Memorizar, entonces, también es relacionar.

Relacionar, en este caso, circuitos de células nerviosas.

Por otra parte, recordamos sin problema una cosa cuando hemos logrado relacionarla con otra cuyo circuito se "enciende" con facilidad por su frecuente uso, es decir, cuando hemos fijado una relación permanente entre los circuitos de ambas; tener buena memoria significa haber organizado esas relaciones.

Sin algún tipo de organización es difícil recordar hasta los datos más simples; con ella es posible recordar aun los más numerosos y complejos.

Además, la frase "pensar es recordar" significa también que cada pensamiento que surge en la mente estimula la memoria y se relaciona de inmediato con otros que ésta, a través de esa conexión de circuitos, puede ofrecer.

Pensar es relacionar una idea que se tiene con otra idea que ya se tenía. Esto es posible gracias al mecanismo de la memoria.

Por tanto, también desde este punto de vista, es absolutamente cierto que pensar es recordar'.

Y, si pensar es recordar, un pensamiento nuevo no es pensamiento hasta que no se ha relacionado con otro pensamiento antiguo, es decir, hasta que el mismo no ha sido de alguna manera "recordado".

Todo pensamiento es un recuerdo y todo recuerdo, como hemos visto, una relación entre circuitos.

Por tanto, todo pensamiento en sí mismo es una relación entre éstos, y pensar no será otra cosa que establecer relaciones entre circuitos diferentes.

Y todo lo que ayude a relacionarlos, ayudará a pensar.

La ayuda puede ser de carácter neurofisiológico.