Inteligencia EmocionalInteligencia Emocional
El Poder de La Mente
                                                                                                                                                                                                                              

Inteligencia Emocional, 22

La misma inteligencia del hombre ha creado problemas que su propia inteligencia actual no puede resolver, como los que ha traído el que ha sido justamente llamado el más grande invento de los hombres: la ciudad.

Esto hace imprescindible, incluso para la mera subsistencia sobre la tierra, que la humanidad en su conjunto logre un grado de inteligencia superior.

Esos problemas son de tal complejidad y magnitud que no podrán ser resueltos por individualidades, por más brillantes que ellas sean.

Se requiere un esfuerzo de inteligencia colectiva.

Y una inteligencia mayor que la actual.

Hemos de lograr una manera de que los hombres en su conjunto puedan ser más inteligentes, para que puedan resolver las cuestiones que en su estado presente de inteligencia ellos mismos han creado.

A medida que vaya pasando el tiempo esto irá adquiriendo mayor y mayor imperiosidad.

No tenemos alternativa: si no logramos ser más inteligentes, nuestra propia inteligencia nos dañará de forma sustancial.

Tarde o temprano saldremos de la crisis de crecimiento de nuestro tiempo, a través, entre otros muchos recursos, de esa mayor inteligencia colectiva ala que me refiero. Pero, cuanto antes esto ocurra, mejor.

Hay que comenzarla siembra de una vez.

Los beneficios personales de una mayor capacidad mental todos los aspectos de la existencia del individuo, incluso la prolongación de la misma vida, por un cambio en las costumbres y hábitos de comportamiento, que necesariamente influye en una disminución de accidentes y enfermedades.

Además, con una mayor inteligencia se contribuye a lograr simplemente que el número de años aumente, sino que los jóvenes puedan llegar ala misma edad de los viejos y aun vivir más.

En las sociedades primitivas el 99% de los hombres morían sin haber llegado a la madurez.

Y hasta hace unos cien años, el mismo porcentaje no tenía prácticamente ningún conocimiento de otro mundo que no fuera aquel en el que desarrollaba su existencia de todos los días.

Y al comenzar este siglo no disfrutaba de los progresos científicos y técnicos alcanzados hasta entonces.

Hoy más de la tercera parte de la humanidad vive en condiciones que jamás el hombre a lo largo de la historia pudo ni siquiera vislumbrar.

Y esa cantidad irá paulatinamente aumentando hasta alcanzar prácticamente a todos los hombres.

La mayor explosión en este siglo será la de la inteligencia humana.

Esta se proyectó primero sobre la realidad exterior.

Después, sobre la propia personalidad del ser humano.

Y ahora debe proyectarse, cada vez más, sobre el conocimiento de sí misma.

Cuando logre su propio dominio, con mejores armas, se dirigirá otra vez hacia el hombre y hacia el mundo.

Piénsese en los avances que podrá lograr el hombre en los próximos cincuenta años. Y en los próximos dos mil.

Y en los próximos cincuenta mil.

Entonces los avances científicos que hoy nos asombran aparecerán como propios de una época de un atraso inconcebible para ese momento.

Todas las necesidades materiales del hombre desde mucho tiempo antes ya estarán satisfechas.

Las enfermedades habrán desaparecido de la tierra, cuando miles de astros serán también la tierra.

¿Cuántos años vivirán los seres humanos?

Cualquier cantidad que se nos ocurra podría resultar pequeña.

Y cualquiera que ella sea, el hombre seguirá avanzando en su permanente aspiración de "morir joven lo más tarde posible".

Entonces lo único límite y medida del hombre serán los de su propio pensamiento.

Muy pronto llegará el momento en que muchos hombres tengan por única misión en la sociedad la de dedicarse a pensar.

Esa labor la llevarán a cabo individualmente o acompañados por otros pensadores. A la multitud de profesiones de hoy se agregará una más: la de pensador. Y ésta será la más importante, la más requerida, la mejor remunerada.

Se otorgarán becas y ayudas de diverso tipo para que una persona pueda dedicar meses y años simplemente a esto: a pensar.

Ningún recurso económico será mejor empleado que aquel que se destine a este propósito.

Esta será la invención más reproductiva de todas.

Si de cada cien mil personas- por decir una cifra_ dedicadas a pensar sólo una lograra un resultado beneficioso para la humanidad, lo gastado en todas ellas por la sociedad se recuperaría con creces.

En la educación del futuro, "aprender a ser" ha de significar, entre otros aspectos también fundamentales, aprender a pensar, permanentemente, a lo largo de toda la vida, en escuelas, liceos y universidades y también fuera de ellos, en una sociedad transformada, como lo promueve la UNESCO, en una ciudad educativa.

El proceso de culturización de una persona, a través de la meditación, del leer y el escribir, tiene por resultado muy importante el que esa persona adquiera paulatinamente una mayor inteligencia.

Este es un resultado natural, espontáneo e indirecto.

No se trata de un objeto específico que se pretenda alcanzar.

Ahora bien, si ese proceso de culturización produce ese efecto, ¿cuál produciría un empeño sistemático y permanente de lograr una mayor inteligencia en todo un pueblo y en todos los pueblos de la tierra?

Tenemos que decidir si dejamos que la inteligencia busque su propio camino espontáneamente y a tientas, como hasta ahora, o si intentamos su perfeccionamiento de una manera sistemática.

Así como se planifica la inversión de los recursos y la estrategia política, asimismo debía realizarse un esfuerzo mancomunado entre diversas naciones para planificar la consecución en el menor tiempo de un mayor grado de inteligencia para toda la humanidad.

Se trata simplemente de una racionalización de los medios para el logro de este fin. Los conocimientos que se han adquirido en los últimos años sobre Organización, Sistemas, Cibernética, Biónica e Informática, deben ponerse al servicio de este objetivo prioritario.

Para la humanidad de hoy no debía existir una empresa de mayor importancia que esta.

Ojalá se realizara una encuesta entre los más señalados sabios del mundo en todos los campos, preguntándoles cuál consideran que es la materia a la cual debían destinarse hoy los mejores y más grandes recursos de la humanidad.

Estoy convencido de que la mayor parte de ellos no se referirían ni siquiera a su propio campo de acción, sino que darían esta respuesta: "el perfeccionamiento de la inteligencia humana".

En el mundo no se realiza en nuestros días ninguna investigación científica de mayor importancia y trascendencia que las relacionadas con el cerebro del hombre.

Todos aquellos que a través del estudio lleguen a la conclusión de que la inteligencia es enseñable deben hacer todo lo que se encuentre a su alcance para lograr que esa idea halle asidero en los centros de decisión de todos los países del mundo. La transformación más importante desde que se inició el proceso educacional de la humanidad no habría sido otra que ésta.

En ningún país podría emprenderse nada de mayor profundidad.

Para ningún gobierno, un programa más trascendental.

En un futuro muy próximo la potencia de los países se medirá por el número de mentes de capacidad desarrollada que posean, porque serán estas las que determinaran el grado de progreso de cada uno de ellos. Y aquellos dirigentes políticos que no se den cuenta a tiempo de la trascendencia de esta transformación, no podrán impedir que sus países, por importantes que ellos sean, queden inevitablemente rezagados ante la marcha de la historia.

El gobernante que decrete como obligatorias clases de inteligencia a todos los niveles de la enseñanza, habrá logrado un beneficio para su país, para la humanidad y para su propia figura histórica, que nadie nunca le podrá desconocer.

Aquel país que primero comience a disponer globalmente los mecanismos necesarios para que el mayor número posible de sus habitantes alcance una mayor inteligencia, al cabo de un tiempo se despertará una buena mañana con el conocimiento de que ha obtenido una significativa ventaja sobre todos los demás.

Y no llegará la tarde de ese día sin que se grabe en los logros de ese pueblo el nombre de los estadistas que, años atrás, tuvieron la audacia de preverlo. ¿Y esta transformación no podría traer muchísimos problemas?

Desde luego que sí: problemas políticos, problemas económicos sociales, problemas de todo tipo. Y muy graves.

Problemas de ese orden son los que todo avance de la historia ha traído consigo. Por ellos es por lo que la humanidad ha podido llegar hasta el siglo XX.

Estoy absolutamente convencido de que el día en que la humanidad llegue a la conclusión de que la inteligencia es algo que puede aprenderse, ese día la humanidad habrá dado, en el plano de lo intelectual, el paso más importante de la Historia.

Ese día se habrá consumado la más importante de las revoluciones.

Frente a ella ninguna otra sería comparable.

Si con este libro he puesto un grano de arena, uno solo, para acercar ese día, mi vida entera estaría justificada.

Y me sentiría contento de haber vivido.