Inteligencia EmocionalInteligencia Emocional
El Poder de La Mente
                                                                                                                                                                                                                                                              

Inteligencia Emocional,  21

En todos los pueblos existe la tradición de una época remota, allá por los comienzos del mundo, en la que los hombres eran felices.

Son como reminiscencias del Paraíso bíblico.

Y el Paraíso futuro se concibe como un lugar lleno de blancura, tibio, donde la gente se encuentra en una posición estática, como envuelta en una nube.

Así está un niño antes de nacer.

En el fondo, se piensa en el Paraíso como en el regreso al seno materno. Allí todos los problemas estaban resueltos.

Por esta razón en algunos países, hablando de los que han muerto, se dice y se cree un solemne disparate: "Que descanse en paz".

Y eso es justamente lo que pensamos, equivocadamente, que hace un niño durante los nueve meses del embarazo: descansaren paz.

En el Paraíso se tiene que estar en permanente y constante actividad, porque él no puede ser otra cosa que compartirla vida de Dios.

Y Dios no descansa en paz.

Pobres de nosotros si descansara, aunque fuera en paz, por un segundo.

Vemos, pues, que, por razones del inconsciente colectivo, el hombre mira con justificada nostalgia hacia el pasado, hasta el punto de atribuirle méritos que nunca tuvo.

En todos los órdenes- también en los de la creación- y sin razones valederas, la "edad de oro" se sitúa con demasiada frecuencia en el pasado, cuando la verdad es la de que, en todos los órdenes- y también en los de la creación- la "edad de oro" siempre está hacia el futuro.

El creador ha de tener sumo cuidado porque puede dejar de serlo por limitar su acción a desarrollar las consecuencias de sus propios hallazgos o a divulgarlos o defenderlos.

Si el propósito del que va delante en el camino es el de que los demás aceleren el paso hasta alcanzarlo, cuando esto suceda, por obra de su propia acción, no puede pretender seguir adelante sin renovados y más grandes esfuerzos.

Y si ese no es el propósito, a poco de andar puede que se sienta feliz cuando se dé cuenta de que tiene el camino para él solo.

El mundo le abre el paso a todo aquel que venga caminando con algo nuevo que dar, pero hay que darse cuenta- y esto es muy difícil- que, para que siga abriendo el paso, hay que traer algo nuevo cada vez.

Con frecuencia, después de un período de auténtica actividad creadora, se llega a encarnar una real innovación, que logra imponerse, transcurrido un tiempo más o menos largo; posteriormente, por razones todas ellas relacionadas con la voluntad, que pierde impulso, audacia y decisión, se continúa mostrando algo que sigue siendo igualmente valioso, pero que ya no constituye una innovación; y la influencia y la importancia disminuyen, no porque se tenga algo menos, sino porque no se procura tener más.

Así va avanzando, con pasos que a veces duran siglos, la historia del arte y de la ciencia.

Un genio o un grupo de genios establecen una nueva relación y con ella rompen los moldes vigentes hasta el momento; después viene un período de consolidación, llevado a cabo por un conjunto de discípulos y algunas veces por los mismos que tuvieron la idea original, quienes se convierten entonces en seguidores de sus propias huellas; y lo que fue acción fructificante al fin se convierte en rutina que adormece , hasta que surge otro genio que irrumpe en la escena trayendo en las manos una relación distinta, con la que comienza un nuevo ciclo.

Un gran hombre puede ser grande por siempre, por que grande es el hombre al que no lo turban las cosas pequeñas, pero comienza a ser grande ante sus contemporáneos cuando éstos se dan cuenta de que les está ofreciendo algo importante de lo cual ellos carecen y deja de aparecer como grande frente a ellos en el mismo momento en que deja de crecer.

En verdad la llamada decadencia de un hombre o de un pueblo no es más que una falta de renovación.

Los cambios que se produce en nuestros días en todos los órdenes de la vida son tan importantes que todo conocimiento adquirido hoy es muy probable que ya no tenga vigencia mañana.

Todo cambia.

El "golpe del futuro" es tan violento, el cambio es tan violento, el cambio es tan radical, que dentro de las cosas que cambian están los criterios que se utilizan para considerar el mismo cambio.

Ante esta situación no puede haber nada más importante que promover la mayor mejora posible en la capacidad de pensar de aquellos que en la vida social tienen por misión el estudio de los problemas o la toma de las decisiones.

Para lograra el progreso de un pueblo lo más importante es la actitud que mantengan sus dirigentes ante el progreso mismo.

Este siempre dependerá de la seguridad que ellos mantengan sobre lo que pueden realizar y del grado que alcance su capacidad de pensar.

Los problemas de los países en vías de desarrollo no se podrán resolver como por arte de magia.

Todo problema es una madeja de problemas.

Todo problema existe por una multitud de factores interrelacionados.

No existen problemas de una sola causa.

Y disponiéndose de soluciones viables a la mano, su aplicación y desarrollo por lo general toma más tiempo del originalmente previsto.

Los frutos tardan en llegar, pero llegan.

Soy latinoamericano.

Mi patria es la de Bolívar: Latinoamérica.

Al escribir este libro he pensado muy detenidamente en ella.

En veinte Repúblicas con características muy particulares que las une entre sí, sin necesidad de odios ni resentimientos contra nadie, y que las distinguen de los demás países del mundo, sin ser peores o mejores que ellos.

Y en el pueblo latinoamericano, sin perder por ello el sentido universal de todas las cosas.

Cuando se pertenece de raíz a un lugar, se pertenece a todos los lugares.

Cuando en verdad se es miembro de una cultura, se es igualmente miembro de todas las culturas.

Y, cuando se es auténticamente humano, se lleva en la carne toda la humanidad. Se ha dicho que el centro de la tierra se desplaza en la misma dirección que el sol. La civilización vino de Oriente.

Después fue Europa el continente irradiante.

Más tarde el poder pasó ala costa atlántica de los Estados Unidos.

Hoy, cada vez es mayor la importancia que adquiere la parte occidental de ese país. Mañana, volverá a dictarse en Oriente la suerte del mundo.

Y el sol sigue su rumbo.

Los latinoamericanos, desde ahora, debemos poner lo que esté en nuestras manos para que, cuando el sol vuelva a pasar, se detenga sobre nuestro cielo.

Pareciera que en algunas épocas de la historia la capacidad de pensar se remansara, pudiera el ímpetu que traía, para continuar después con más fuerza.

El momento actual puede ser justamente uno de esos.

En muchos aspectos de la vida ordinaria, los problemas son muchos y las soluciones pocas.

Esto plantea la urgencia de encontrar una fórmula que permita estimular la capacidad de pensar del conjunto de la población.