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El Poder De La Mente
                                                                                                                                                                                                 

Inteligencia Emocional,  18

No tenemos porque ir al cementerio rodeados de tantos fantasmas de lo que pudimos haber sido.

Nos pueden acompañar las imágenes vivas de todo aquello que en realidad fuimos. Nadie está llamado a                          desempeñar en la vida un solo papel.

No se debe considerar que cada persona tiene una sola vocación.

Muy bien, lo que existe es una "multivocacionalidad".

Y esto en un doble sentido: al mismo tiempo se pueden tener dos o más vocaciones con la misma intensidad de                          presencia; y ellas pueden modificarse y cambiar a lo largo del tiempo.

Para todos nosotros, la única vocación permanente es la vocación de vivir.

Y en cuanto a los artistas y a los científicos, no creo que posean ninguna vocación específica, sino la de ser artistas y                  científicos.

No hay químicos y biólogos: hay científicos.

No hay poetas y novelistas: hay escritores.

No hay escritores y pintores y músicos: hay artistas.

Y científicos y artistas son lo mismo: creadores.

Y a unos y a otros los impulsa la misma vocación: la vocación de crear.

La fuente de la creación es la misma, es el lenguaje en que se expresan lo que es diferente.

Lo que se dice de un arte, en lo que tiene esencialmente de arte, puede decirse igualmente de cualquier otro arte.

De lo contrario, no se está hablando de arte.

Una obra que no re-presente el drama universal no representa nada.

La esencia de todo acto de creación es idéntica.

Es el mismo mecanismo el que se pone en funcionamiento para concebir un cuadro y para componer una partitura y para         los términos de un poema y para elaborar un chiste y para realizar un invento en cualquier campo de las ciencias y para...            Esto significa que todo mecanismo de creación es intercambiable, lo cual es de una importancia trascendental.

Si se conoce profundamente, a través del estudio y de la práctica, los respectivos medios y el instrumental adecuado, un            sistema de pensamiento - recordemos que toda creación es un problema de pensamiento- que se haya utilizado con fruto          en un campo específico de la actividad creadora, puede utilizarse con los mismos beneficios en cualquier otro.

Un Medio de Relación tiene una operatividad general.

Sus elementos esenciales, con la adaptación y aplicación necesaria en cada caso, pueden estar por igual al servicio de              todo creador que conozca su oficio. Todo está relacionado con todo.

La misión de la ciencia es encontrar esas relaciones.

La del arte, inventarlas.

Pero el artista también encuentra y el hombre de ciencia inventa para poder encontrar.

No fueron los conocimientos de física que poseía Einstein- un mal estudiante, quien además, nunca se preocupó por las           matemáticas: los que lo llevaron a la formula E=MC2.

Esos conocimientos estaban en manos de los sabios de la época desde mucho antes. E=MC2 es obra del pensamiento de            un intelectual.

No existe un creador científico que no tenga una sensibilidad artística más o menos manifiesta, ni un creador de las bellas           artes que no tenga en el fondo de su alma un sentimiento de hermandad con los hombres de la ciencia.

Necesariamente el científico es un artista, y el artista, un hombre de ciencia.

En cualquier campo de la acción humana se le puede dar la vuelta al mundo con el único equipaje de un número limitado            de reglas de aplicación general; eso sí: muy bien conocidas, teórica y prácticamente.

Una vez poseídas, por ejemplo, las fórmulas de la comicidad pueden producirse situaciones cómicas indefinidamente.

Toda obra de arte se ha construido alrededor de una estructura, de un esqueleto organizado, que puede ser convertido en           sistema para aplicarse a otra obra de arte. La creación artística se produce a través de medios generalizables, es decir,              medios científicos, en toda la exactitud de la palabra.

¿Convertir del arte en una especie de ciencia no es reducirlo?

Muy al contrario, es elevarlo: el arte asciende cuando lo bajamos de las místicas alturas exclusivas y excluyentes del                  Olimpo, donde nunca en realidad ha estado y nunca le corresponderá estar.

En el mundo, lo que no se puede repetir, o no se puede conocer (pienso en el "indeterminismo" de Heisenberg) o no es               verdad.

En arte, nunca se ha creado nada que corresponda a una ordenación de elementos, que puede ser repetida, no en lo                individual, sino en el uso de los sistemas. De no ser así, la imitación de estilos no sería viable.

La técnica es una esclava de la inventiva, pero ésta a su vez también tiene su técnica. Cuando se domina la técnica se                actúa con seguridad.

Y así es más fácil ser audaz, y sobre todo, que la audacia sea fructífera. Las obras maestras es sumamente difícil que                puedan ser hijos únicos.

Cuando ellas se producen es porque se ha hallado una fórmula y cuando se posee una fórmula ésta puede utilizarse                    después.

Por eso, dentro de un mismo estilo, la primera obra maestra se genera; las siguientes se fabrican.

Una vez que se ha ideado una técnica para realizar un tipo de objeto, bien sea libro, cuadro, partitura, estatua, lámina de             acero o artículo plástico, siempre será factible producir ese tipo de objeto una y otra vez.

Y quien por la dedicación y el esfuerzo domine esa técnica, es creador a méritos indiscutibles.

Pero creador sólo es aquel que pudo inventarla.

En el momento en que un pintor inventa un estilo y realiza, dentro de ese estilo, su primer cuadro, es cuando es                            verdaderamente creador; el segundo ya no es sino copia del primero, sin que tenga ninguna importancia, a estos afectos,            lo que se haya pintado; el primero es una auténtica creación, los siguientes son el producto de una factoría.

Creo que ésta es la razón por la que Picasso pudo decir, aun en el caso de que no hubiera sido ésta su intención que él              también falsificaba cuadros, que firmaba con su propio nombre.

No sé si algunos de Picasso podrán figurar como los mejores de la historia de la pintura, pero sí creo que pudo haber sido          el más grande creador.

Hasta los noventa años estuvo produciendo no solamente cuadros, sino estilos. Cansado de repetirse a sí mismo con el              pincel, en su cerebro ideaba mundos nuevos para su pintura.

Es por esta razón, más que por ninguna otra, por la que Picasso quedará como un creador de proporciones gigantescas.

Y murió joven, ya pasados los noventa años, por la misma causa: porque siempre estuvo dispuesto a comenzar otra vez.

La grandeza de Velázquez no radica en pintar como Velázquez.

Son miles los que pueden pintar como Velázquez y, como Velázquez, aun mejor que Velázquez.

Cualquiera puede copiara Velázquez.

Incluso el mismo Velázquez.

La grandeza de Velázquez está en haber inventado la "velazquicidad".

En entonces y sólo entonces cuando es creador.

Después ya no hace sino copiare a sí mismo, y por tanto, pasa de ser un pintor a ser un pintante.

Hay escritores y escribientes.

Escritor es el que, estableciendo nuevas relaciones, transforma las realidades y las palabras.

Escribientes es el que copia de otro, de sí, mismo o de la realidad, por perfecta y meritoria que pueda ser la copia de esa           última.

Hay dibujadores y dibujantes;

Compositores y compositantes;

Ejecutores y ejecutantes;

Actores y actuantes...

El escribiente comprende las reglas del lenguaje; el escritor, las de la vida.

Hay quienes tienen una gran facilidad para escribir y, sin embargo, no son escritores. Y es muy frecuente el caso de                   grandes escritores con grandes dificultades en su oficio, a quienes les sucede lo mismo que a Beethoven: más de una vez         pensó que no servía para músico- y eso antes de que le comenzaran los problemas de audición- , porque le costaba                   demasiado.

Se puede tener facilidad para pintar sin ser realmente pintor.

Y se puede ser pintor sin tener facilidad para pintar.

Y exactamente lo mismo puede decirse de los músicos, de los escultores o de cualquier otro tipo de artistas.

El pintor no está en el pincel, sino en la cabeza: lo importante es concebir el cuadro, no pintarlo.

Con el pincel pinta cualquiera; con la cabeza, sólo los grandes creadores.

"Yo llevo mis ideas conmigo durante largo, a veces muy largo tiempo, antes de escribirlas".

¿Ideas?

¿Escribirlas?

Quien habla así individualmente tendrá que ser un pensador.

¿Y cómo expresa su pensamiento?

¿Con palabras?

Su lenguaje fue la música.

Se trata de Beethoven.

"Mi memoria es tan fiel, que cuando he captado un tema tengo la seguridad de no olvidarlo, aun después de muchos años.          Cambios partes, desecho, pruebo de nuevo, tantas veces hasta sentirme conforme; entonces comienza la elaboración en           mi mente, a lo ancho y a lo largo, hacia arriba y hacia abajo y, consciente de lo que quiero, la primera idea no me abandona         jamás.

Ella surge, crece y se eleva; oigo y veo el cuadro en toda su amplitud, como de un solo golpe, y mi espíritu la observa.                 Sólo me resta entonces la tarea de notación en la que adelanto rápidamente, si dispongo de tiempo para dedicarle, porque           a veces tengo varias obras en elaboración; pero estoy seguro de no confundir una con otra.

Usted me preguntará de dónde saco mis ideas. No podría contarle con seguridad; ellas vienen sin ser llamadas, directa o            indirectamente.

Podría alcanzarlas con la mano, al aire libre, caminando por el bosque, durante mis paseos, en el silencio de la noche, en           la mañana temprano, incitado por impresiones que se traducen en los poetas en las palabras y en mí en sonidos que                   suenan, zumban y braman, hasta que finalmente se me aparecen como notas".

Música son ideas.

Pintura son ideas.

Literatura son ideas.

Arte, en cualquiera de sus formas, son ideas.

Arte es creación.

La vida misma es un proceso de constante creación.

Y no hay creación sin re-creación.

Arte no es reproducir, arte es transformar.

Las figuras que se exhiben en un museo de cera cuando más se parezcan al original tanto más perfectas son, y creo que            es por esto, y no porque están hechas de cera, por lo que esas figuras no son consideradas como obras de arte.

En el retrato que elabora un pintor maestro se adivina mejor la manera de ser de una persona que a través de la más                  lograda de las fotografías.

¿Por qué? Porque en aquél hay menos detalles.

Artista es el que transforma y sólo el que transforma.

Arte es tomar una realidad y convertirla en una realidad distinta, cambiando las relaciones de esa realidad.

No creo que arte sea sinónimo de belleza, como se ha considerado tradicionalmente. Belleza es una relación armónica.

Puede haber belleza sin arte.

Y también arte sin belleza.

Donde no se ha establecido una relación que antes no existía, no hay arte, por hermosa que pueda ser la forma en que,             con colores, notas o palabras, se narra la existencia de un hecho incorporado, interna o externamente, al mundo del artista.         Y allí donde se ha creado una nueva relación hay arte; arte bello si la relación es armónica y arte no bello o atrevámonos a           decirlo arte feo si la relación no es armónica, pero arte en uno y otro caso.

Belleza es una idea que se concreta armónicamente en una forma sensible o una forma sensible de la que,                                 armónicamente, se ha extraído una idea.

En una obra de arte, cualquiera que fuere su característica, se conjugan estos tres elementos:

1.     una idea encarnable;

2.     la persona del artista, que puede desempeñar una función nada más que instrumental o adelantarse hasta el primer               plano;

3.     y una forma sensible, a través de la cual se procura que la idea tome encarnadura o que la forma sensible ala realidad o       presentar una forma abstracta sin otra idea que la de la propia abstracción.

Podría establecerse una clasificación de las obras de arte según la mayor o menor importancia que en ella se le atribuya a         uno u otros de esos tres elementos, pero en todas existen los tres.

El Idealismo, por ejemplo, tiende al sacrificio de la forma sensible y tanto Realismo como Abstraccionismo al de la idea;             Clasismo representa un aminoramiento de la importancia del elemento personal y el Romanticismo, por el contrario, la                 magnificación del mismo.

Hay dos medios para producir una obra de arte: se toma una idea y se encarna esa idea en una cosa concreta o se toma           esa cosa concreta se extrae de ella una idea. Lo concreto debe ser a la vez abstracto y lo abstracto a la vez concreto.